Papalotl
(4 April, 2008)
Su suavidad venia volando
sobre el tiempo azul
colorida y vestida de realeza
lenta, pero continua.
Tan frágil, tan frágil
que parecería que con un soplido
con uno solo, se desmoronaría
en partes inensamblables.
Y sin embargo, no paraba
continuaba su aleteo lánguido
su divagar quebradizo
de princesa condenada al sacrifico.
Y sin embargo, trascendía
cruzaba los ríos caudalosos
subía las montañas álgidas
soportaba las brisas y borrascas.
Y asimismo descansaba y se renovaba
bajo una hoja verde de la selva
o dentro de una concavidad de madera
donde cerraba alas y ojos y dormía.
Una de esas mañanas frías y añiles
Me pareció tocarla.
Yo venía de un cordial sueño
largo y reconfortante.
ella venía de donde nace y muere
volaba bajo, y distraída.
Una de esas mañanas frías y añiles
Reconocí esas alas.
Ella venía buscando flores moradas
que solo crecen por arte de magia.
yo venía mirando las alturas
buscando un unicornio, o una señal.
La primavera me anunció
su llegada inaplazable.
y entonces se poso en mi pecho
cerró sus alas, y terminó su viaje.
Su suavidad venia volando
sobre el tiempo azul
colorida y vestida de realeza
lenta, pero continua.
Tan frágil, tan frágil
que parecería que con un soplido
con uno solo, se desmoronaría
en partes inensamblables.
Y sin embargo, no paraba
continuaba su aleteo lánguido
su divagar quebradizo
de princesa condenada al sacrifico.
Y sin embargo, trascendía
cruzaba los ríos caudalosos
subía las montañas álgidas
soportaba las brisas y borrascas.
Y asimismo descansaba y se renovaba
bajo una hoja verde de la selva
o dentro de una concavidad de madera
donde cerraba alas y ojos y dormía.
Una de esas mañanas frías y añiles
Me pareció tocarla.
Yo venía de un cordial sueño
largo y reconfortante.
ella venía de donde nace y muere
volaba bajo, y distraída.
Una de esas mañanas frías y añiles
Reconocí esas alas.
Ella venía buscando flores moradas
que solo crecen por arte de magia.
yo venía mirando las alturas
buscando un unicornio, o una señal.
La primavera me anunció
su llegada inaplazable.
y entonces se poso en mi pecho
cerró sus alas, y terminó su viaje.


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